Yoga en el cotidiano

¿Por qué practicar yoga?

Si me preguntaras por qué me gusta tanto el yoga, por qué hace ya más de 11 años que lo practico ininterrumpidamente con tanto amor y fascinación, te diría sin duda que es por su compañía. Sí, me encanta sentirme acompañada por el yoga.

Muchas personas siguen pensando que el yoga es sólo esa clase semanal donde alguien te va diciendo posturas a las que llegar con tu cuerpo, nociones de respiración, estiramientos y un reconfortante relax final.

Pero desde luego, el yoga es mucho más que eso.

Lejos de cerrar la definición de esta ciencia milenaria de evolución, de conciencia y de integración, hoy me quedo subrayando el aporte que tiene para nuestro cotidiano.

Practicar yoga día a día

PicsArt_1411258647157Cuando me refiero a practicar yoga todos los días no hablo de dedicarse sin falta una hora y media cada tarde para practicar ásanas, pranayamas, meditaciones, mudras, o la relajación. Ojalá pudiéramos!

La buena noticia es que no hace falta sacar en exclusiva ese tiempo que ya sabemos escasea bastante últimamente, pues el yoga tiene la virtud de poder incorporarse en cada uno de los momentos.

Y tampoco hace falta ser un experto en los diferentes tipos de yoga, a saber: hatha, iyengar, bikram yoga, kundalini yoga, etc. pues todos ellos comparten la misma intención en cuanto al equilibrio físico-energético y al fomento del autoconocimiento y la atención enfocada que nos ayuda a ir relajando nuestra mente acelerada.

En base a esto no está demás recordar que, según el Sutra I.31 de Patanjali (sabio hindú que escribió los “Yoga Sutras”, uno de los textos más importantes del Yoga), la causa principal de las alteraciones fisiológicas, la negatividad, la insatisfacción o el sufrimiento emocional entre otros, es una mente agitada.

Entonces te doy algunos pistas para empezar a incorporar el yoga en tu cotidiano:

Al estar escribiendo este artículo, por ejemplo, lo hago con conciencia de cómo se encuentra mi cuerpo. Voy buscando que mi columna mantenga sus curvas naturales (sin perderlas, sin exagerarlas) lo que genera espacio entre vértebras.

La fortaleza presente de los músculos del tronco evita que mi espalda se vaya curvando en exceso y que en el interior, se desarrolle un espacio expandido para que, entre otros, mis vísceras puedan trabajar correctamente y se desarrolle un movimiento fluido.

Mis hombros no están empotrados contra mis orejas, sino relajando los trapecios (esa musculatura que tan frecuentemente nos duele de la zona alta de la espalda y cuello). Mantengo entonces los codos y los antebrazos apoyados en la mesa permitiendo que aquella articulación que habitualmente está tan tensa, vaya ligeramente hacia atrás para abrir gustoso el pecho permitiendo que el diafragma y la respiración estén en amplio.

De vez en cuando me ofrezco unas cuantas respiraciones yóguicas completas para ir nutriendo y limpiando: abrir mi caja torácica, renovar el aire, recentrar mi atención, aumentar la presencia…

Y si llevo ya mucho tiempo sin casi moverme de la silla mi cuerpo no tarda en decirme alto y claro de ponerme de pie y desperezar abriendo todo el cuerpo, o de un adho mukha para alargar mi espalda o un par de rotaciones de hombros y estiramientos de cuello. Ayssshhh, qué rico!!

Todo este saber respetar mi cuerpo me lo ha dado la práctica continuada del yoga. Es como si en las clases volviera a recordarme aquello que le hace bien a mi realidad física a través de desarrollar mi atención y ya con mi mente más calmada ir enfocándome en él: lo que lo equilibra, fortalece, relaja, nutre, expande, para que pueda “bien acostumbrarse” y ya en mi cotidiano lo busque de una manera natural.

Pero aún hay más…

Pues este mismo cuerpo que siempre llevo puesto allá donde vaya tiene mucho que proponerme si le presto más atención.

El cómo andar, de nuevo dándome espacio interno, siendo consciente de cómo apoyo mis pies en tierra, cómo mantengo la muscula abdominal despierta para, entre otros, poder quitarle trabajo a la desgastada lumbar. Cómo sostener la mirada despierta a lo que me rodea sin perder mi centro, mi respirar consciente y ajustado a cada situación. PicsArt_1411050316790

En realidad no pasa ningún día sin que el cuerpo, su sensibilidad, sus movimientos, sus funciones, deje de mostrarme algunos de sus dones. Es todo un mundo por descubrir sin duda y el yoga supone, para mí, la llave para ello.

En el trabajo cada cual puede empezar a incorporar estos pequeños elementos de conciencia. El cómo estar delante del ordenador, cómo coger peso sin sobrecargar la espalda, cuando respirar profundo cuando la cosa empiezan a ponerse un poco tensa, cómo ser conscientes de estados anímicos y mentales que me perjudican y poder gestionarlos, etc. Utilizar los ejercicios de yoga que ya conocemos y procurarnos un espacio de relajación en medio de la jornada laboral, puede conllevar un cambio sustancial y evidente que mejore la calidad de nuestro cotidiano.

La mente es, considero, el elemento que más puede recibir los beneficios del yoga. Mientras redacto este artículo, siguiendo con el ejemplo, mi enfoque está en lo que hago: escribir estas palabras, y al mismo, hay conciencia puesta en qué estoy pensando sobre ello, dando un poco más de luz a esos elementos limitantes a los que tan a menudo mi mente quiere engancharse, sabiendo reconocer esas tendencias para no alimentarlas, rechazarlas ni apegarme. Solamente “las dejo venir, las dejo ir”. Como estas inhalaciones y exhalaciones que me acompañan en amplio, en gustoso.

Cómo introducir el yoga en mi cotidiano

Obvio que toda esta puesta en práctica a la que me estoy refiriendo no se consigue tras un par de clases. Es un proceso que lleva su tiempo, pero como siempre digo, el yoga es muy agradecido, en poco tiempo empiezas a notar sus beneficios y es más, en poco los integras y los vas buscando de una forma orgánica.

Por ello, lo más interesante para mí de todo esto es que, con la práctica regular del yoga digamos en las clases semanales, – donde aprendemos a recentrar nuestra atención, alineación e higiene postural, beneficios de la relajación, encontramos un ritmo más auténtico, movemos el cuerpo, lo limpiamos, lo renovamos, fortalecemos y un largo etcétera-, conseguimos una importante base de consciencia y autorregulación desde la cual empezar a experimentar un día a día más sano y equilibrado.

En próximos artículos de Yoga

Éste artículo inaugura una serie en dónde nos centraremos en los beneficios del yoga en el cotidiano. En las próximas semanas iremos profundizando en otras cuestiones: enfoque sobre lo mental, la respiración, el yoga en los momentos más complejos, en las relaciones interpersonales, en etapas de cambios vitales como puede ser el embarazo, el postparto, etc.

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Si te apetece probar una clase de Yoga en Barcelona capital y quizás empezar a notar sus beneficios en tu día a día puedes ver más información y/o consultarme a través de:

Mail: espaciosdeom@gmail.com y teléfono: 630.128.900

Facilitadora: Paula Vives Entrena

Las clases que ofrezco:

Escrito por: Paula Vives Entrena

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2 respuestas a Yoga en el cotidiano

  1. Dolores dijo:

    Paula, me encanta esta serie de artículos que ahora empiezas. No puedo estar más de acuerdo. Tú me enseñaste a encontrar la mejor de las compañías en el yoga. Es tan rico y tan fácil aprender a disfrutar del espacio y tiempo de tu propio yoga. Creo que cada un@ disfruta su propio yoga dependiendo del momento en el que está. Te ofrece compañía, refugio, seguridad, reposo, calma y equilibrio y estimula tu creatividad. Con el yoga reconoces tu “yo” y te quieres más. Creo que cada un@ se llega a conocer más a sí mism@, se encuentra cuando parece estar perdid@ y crece como persona. Sí, definitivamente es mucho más que una clase de una hora y media con una secuencia de asanas 😉 El yoga te da regalos para la vida.
    Y lo mejor es que con el tiempo ves que lo vas aplicando a tu vida cotidiana sin darte cuenta y eso te ayuda en el día a día cuando más lo necesitas. “Somos lo que hacemos de forma repetida. La excelencia pues, no es un acto sino un hábito” Aristóteles.
    Gracias Paula por ayudarme en mi día a día . Gracias por tus regalos 🙏

    • dulceducere dijo:

      Gracias a ti por tu compartir Dolo, un gusto tu presencia en las clases durante tantos años. Te deseo que puedas seguir disfrutando del regalo del yoga allá donde estés sea Madrid, Turquía, Grecia…
      Lo bueno del yoga es que una vez que lo integras, te lo llevas puesto!!
      Un gran abrazo

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