Los dones del cuerpo

Lo que mi cuerpo me ofrece

El otro día en la práctica de yoga me emocioné al tomar conciencia de todo lo que mi cuerpo me ofrece: polares femeninos y masculinos integrados, una experiencia de movimiento creativo y expansión, reencuentros con respiraciones y ritmos más auténticos, refugio para la serenidad, la quietud y el silencio, etc.

Es una sensación contradictoria cuando algunos de mis alumnos me dicen que la clase de yoga es casi el único momento a la semana que pueden dedicarse para desacelerar y sentir su cuerpo. Para mí es un honor poder brindarles esta oportunidad pero me entristece profundamente que estemos construyendo un cotidiano tan alejado de los dones de nuestra corporeidad sabiendo todo lo que tiene para ofrecernos.

El cuerpo en tensión

Uno de mis hobbies favoritos es observar cuerpos: cuerpos sentados en el bus o en un bar, cuerpos andando, los que nadan o corren, los que descansan, los que juegan, los que se estiran, los que trabajan o los que abrazan a un bebé.

Son infinitas las posibilidades tanto de cuerpos como de movimientos y me temo que, cada vez más, también es infinita la variedad de tensiones y malestares que le vamos generando casi sin darnos cuenta.

En su libro “Somática” T. Hanna nos cuenta:

“El dolor constante y la tensión muscular crónica siempre van de la mano. Los músculos están diseñados para una cosa: contraerse, o sea, acortarse. La contracción ocurre cuando el músculo recibe una señal electroquímica del sistema nervioso central para que así lo haga. Cuando la señal se suspende, la contracción se suspende, y el músculo se relaja a su longitud original. No se requiere energía para relajar un músculo, sólo para contraerlo. Cuando contraemos un músculo voluntariamente y luego lo relajamos, debería aflojarse casi por completo. El control voluntario de un músculo es la capacidad de contraerlo a su máximo límite, y también de relajarlo completamente a su longitud total.

Sin embargo muchas personas contraen los músculos de la espalda, de las caderas o de los hombros para moverse y luego, cuando el movimiento termina, no los vuelven a relajar voluntariamente. En lugar de contraerse y luego reducir el consumo de energía a cero, los músculos mantienen un índice de contracción de 10, 20 o hasta 40 por ciento. No importa cuánto se esfuercen, estas personas no lograrán relajar los músculos por completo; sus músculos continúan trabajando y consumiendo energía.”

Creo que a ninguno de nosotros nos resulta extraño eso de sentirnos cansados con bastante frecuencia o de padecer dolores incómodos y persistentes en ciertas zonas.

Pero esto no queda como una mera cuestión puntual, pues por el ritmo de vida que llevamos, solemos acumular mucha rigidez y estrés muscular, limitación de movimiento, reacciones de huida y ataque exageradas sin apenas justificación, distorsión de la postura y sobretodo una actividad mental descontrolada cargada de miedos, preocupaciones y tensiones. Y esto durante semanas, meses, años.

Así, aparecen cuerpos cada vez más sobrecargados y debilitados, cuerpos que se van encogiendo, que se deforman, que se ahogan en sí mismos por falta de una buena oxigenación, cuerpos a los que les cuesta disfrutar, descansar o desenvolverse con soltura.

El cuerpo desde el equilibrio y la salud

La buena noticia es que esto no es irreversible, el cuerpo está llamado al equilibrio y a la salud, los músculos saben volver un tono relajado que no consuma tanta energía y por supuesto la mente tiene capacidad para encontrar su espacio de paz.PicsArt_1413657712380

La idea es poder aumentar la conciencia en nosotros mismos a nivel holístico para aprender a navegar con las tensiones y situaciones más complicadas que van a ir apareciendo en nuestro día a día.

Actualmente no faltan los espacios, recursos, profesionales y ejercicios para desarrollar esta conciencia que permita, desde nuestro cotidiano, ir recuperando la armonía. Cada cual puede elegir el lugar y la práctica con la que se sienta más afín.

Yo, por mi experiencia personal y profesional me quedo sin duda con el yoga como ciencia integral que, entre otros, posibilita entender nuestra realidad vital desde una dimensión mucho más amplia: cuerpo físico, cuerpo energético, emocional, mental, causal etc. Una tradición que da herramientas muy variadas y precisas para retomar el potencial de bienestar que todos portamos.

Por eso me apetece invitarte a que prestes atención y mimes tu hermoso cuerpo. Deja que recupere su espacio, que reviva sensaciones, formas y movimientos desde lo placentero, dale el nutrir y la atención que de alguna forma te está pidiendo (muchas veces incluso a través de dolores, accidentes o enfermedades).

Para mí, dentro y fuera de la práctica de yoga, es un auténtico regalo recibir esta naturaleza de un cuerpo que se deja acariciar por las danzas de las respiraciones, que se abre a la sensibilidad en amplio y percibe más allá de la forma, que sabe cuándo es el momento de florecer y cuándo el de retirarse a la cueva acogedora del descanso.

Cada vez más lo reconozco como un lugar sagrado lleno de potencial, dispuesto a ofrecernos todas sus creaciones y bellezas. Para recibir sus dones tan solo necesitamos dedicarle un poco de tiempo y escucha. Así de sencillo 😉

Recuerda que todo lo que experimentamos en nuestras vidas es una experiencia corporal.

OM SHANTI, OM PAZ

Escrito por: Paula Vives Entrena

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